Trastorno afectivo estacional

En mi blog trato de tener un tono positivo siempre que pueda, pero también es uno de mis objetivos el mostrar lo bueno y lo no tan bueno. En el dado caso de que tenga que escribir sobre algo negativo, trato de hacerlo de una manera un tanto neutral y respetuosa. Está de más decir que no todo el tiempo estoy bien, y la entrada de hoy es precisamente yo decir que no me siento bien.

Trastorno afectivo estacional (imagen enlazada vía Google Images)

Imagen enlazada vía Google Images.

El vivir en Escandinavia, una región del mundo que tiene estaciones marcadas, ha conllevado el que tenga un trastorno llamado “trastorno afectivo estacional” (TAE). En forma muy resumida y muy general, es un trastorno que afecta a las personas que viven en países donde hay poca luz diurna, donde los síntomas más frecuentes son el siempre tener sueño, el estar desganado y con poca energía. Hasta haberme mudado por estos lados no sabía que había algo semejante ni tampoco había sentido estos síntomas. Además, a medida que los años pasan, los síntomas que presento se van agravando: desgano, aletargamiento, irritabilidad y que la poca paciencia que tengo es aún menos.

Ojo: no le echo la culpa a estos países, pero esta es una realidad para otros residentes (escandinavos o no) y para mí.

¿Cómo sé que tengo un trastorno y no un bajón de esos que le dan a uno?
Siempre he sido buena para notar patrones, así que cuando noté lo desganada y triste que estaba cuando había poca luz diurna y lo contenta y energética que estaba durante los meses de verano, empecé a estar atenta a mis estados de ánimo. Fui al médico porque siempre estaba con un cansancio del carajo, por si acaso era algún problema físico. El médico me hizo unos análisis de sangre y en el resultado salió a relucir que mis niveles de vitamina D estaban muy bajos (a pesar de que siempre he tenido una dieta balanceada y he tomado vitaminas), por lo que debo tomar específicamente esta vitamina de por vida.

Trastorno afectivo estacional (imagen enlazada vía Google Images)

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¿Qué tiene que ver la falta de vitamina D con el TAE?
Bueno, no lo tengo muy claro, pero aquí lo pongo como me lo han explicado los doctores y otros extranjeros que conozco que también sufren de TAE. En los países con estación de invierno muy marcada (donde se nota la falta de luz diurna), quienes son más propensos a sufrir este trastorno somos las personas de color. Nuestro cuerpo tiene más melanina que el de una persona de piel blanca, y cuando la vitamina D se sintetiza con ayuda de la luz solar, se produce la melanina.

¿Cómo resuelvo?
Lo bueno de haber ido al médico es que tengo un diagnóstico. Al tener una razón por la cual me siento como me siento, puedo desarrollar estrategias para aminorar el malestar.

Estas estrategias me han dado buen resultado hasta ahora, y las nombro sin ningún orden particular (excepto las 2 primeras).

  • Acepto que me siento con un bajón, aletargada, nostálgica, que me hace falta mi país/mi gente/mi comida, etc.
  • Me tomo mi vitamina D religiosamente (bajón o no).
  • Me pongo ropa y/o accesorios de colores “fuertes“, para hacer contraste con los jeans/jeggings que normalmente son azul oscuro, gris o negro (mi preferencia): puede ser que el abrigo sea otro azul más claro, rojo, blanco; la camiseta puede ser rosada, verde, amarilla, etc. Y combino los aretes con esos colores, puesto que casi nunca llevo más nada. También uso platos, tazas, etc. de colores fuertes.
  • Comida buena: estoy en plan de bajar de peso cambiando mi estilo de vida, así que busco algo de comer que no tenga mucha grasa, muchos carbohidratos, etc. Ahora bien, si tengo deseos de comerme un cupcake o algo así, lo hago con moderación.
  • Camino: el ejercicio me ayuda a disipar la mente, a pensar en otra cosa, a conocer mi ciudad. Es una forma divertida de hacer ejercicio, sobre todo porque siempre aparece algo nuevo para mí.
  • Me mantengo ocupada: teniendo qué hacer, hago lo posible por no usar mucho tiempo para pensar en mi bajón. Cualquier actividad productiva es bienvenida: juntarse con los amigos, ir a la biblioteca, leer un libro, hacer la tarea, etc.
  • Enciendo los bombillos: hay terapias de luz precisamente para tratar el TAE, pero no tengo una de esas lámparas. Lo que hago es que prendo todos los bombillos de la habitación de la casa en que me encuentre. También prendo algunas velitas y así consigo un poco de calor.

Si nada de eso funciona o si funciona a medias, pongo alguna película o de comedia o de drama y si quiero llorar, lloro.

En conclusión: escribo esto porque el TAE es parte de la cotidianidad de muchos nosotros. Sin embargo, el hablar de trastornos o enfermedades mentales es tabú en pleno siglo XX1 y a veces uno se avergüenza de esto porque no sabe si hay más gente que está pasando o ha pasado por lo mismo. Espero que estos consejos sean de utilidad para alguien.
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